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Lo que crees determina tu destino

Como aquellos que decidían mirar la serpiente para salvar su vida, nosotros podemos decidir mirar a Cristo para salvar la nuestra. Así, lo que creemos determina nuestro destino, y ese destino es una decisión personal.

Los consentidos de Dios

En esta sociedad individualista hemos perdido el vínculo entre mi sufrimiento y su sufrimiento, pero la apertura del corazón para con-sentir con otros, riendo o llorando, es el legado que va a quedar después que todo lo demás pase. Y esto es lo que ser iglesia nos permite vivir.

Caminando con Jesús

Así, Jesús escoge el camino de Emaús para acercarse a sus discípulos y revelar su identidad a través de la palabra: “Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraban en todas las escrituras lo que de Él decían” (Lc. 24:27). Jesús quiso persuadir con las escrituras antes que por una experiencia sobrenatural y, de ese modo, avivar la fe de sus discípulos a través de la Palabra: es a través de ella como experimentamos la presencia del Padre.

Campamento Urbano

El próximo 27 de junio comienza nuestro Campamento Urbano para niños entre 4 a 12 años. ¡Apúntate!

Dios será todo en todos

Tus circunstancias no son un accidente, sino que de alguna manera es algo que Dios tiene bajo su control, con un propósito mayor que la propia existencia… que, aunque sea palpando, le busquemos y le encontremos. Entendamos que nuestra vida no es un accidente del destino, sino que Dios está cerca de cada uno de nosotros.

¿Dónde está puesta tu esperanza?

En el libro de Hebreos se dice: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Pero ¿en qué certeza esperaba Jesús? y, en ese mismo sentido, ¿cuál es la esperanza de los cristianos? 

No te detengas

A lo largo de la vida cristiana atravesamos circunstancias que producen en nosotros dudas o heridas que consiguen apartarnos del camino. 4 consejos de Pablo ante dificultades cristianas.

Evangelio, no sólo frutos del Evangelio

Somos amados. Esta es la esencia del Evangelio, y saberlo da sentido a nuestra vida. Somos amados por el Dios del Universo, un Dios que nos dedica un amor santo, que nace desde la absoluta transparencia, que es puro, honesto y completamente generoso.