Lo que crees determina tu destino

Como aquellos que decidían mirar la serpiente para salvar su vida, nosotros podemos decidir mirar a Cristo para salvar la nuestra. Así, lo que creemos determina nuestro destino, y ese destino es una decisión personal.

Los consentidos de Dios

En esta sociedad individualista hemos perdido el vínculo entre mi sufrimiento y su sufrimiento, pero la apertura del corazón para con-sentir con otros, riendo o llorando, es el legado que va a quedar después que todo lo demás pase. Y esto es lo que ser iglesia nos permite vivir.

Caminando con Jesús

Así, Jesús escoge el camino de Emaús para acercarse a sus discípulos y revelar su identidad a través de la palabra: “Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraban en todas las escrituras lo que de Él decían” (Lc. 24:27). Jesús quiso persuadir con las escrituras antes que por una experiencia sobrenatural y, de ese modo, avivar la fe de sus discípulos a través de la Palabra: es a través de ella como experimentamos la presencia del Padre.

Dios será todo en todos

Tus circunstancias no son un accidente, sino que de alguna manera es algo que Dios tiene bajo su control, con un propósito mayor que la propia existencia… que, aunque sea palpando, le busquemos y le encontremos. Entendamos que nuestra vida no es un accidente del destino, sino que Dios está cerca de cada uno de nosotros.

No te detengas

A lo largo de la vida cristiana atravesamos circunstancias que producen en nosotros dudas o heridas que consiguen apartarnos del camino. 4 consejos de Pablo ante dificultades cristianas.

Evangelio, no sólo frutos del Evangelio

Somos amados. Esta es la esencia del Evangelio, y saberlo da sentido a nuestra vida. Somos amados por el Dios del Universo, un Dios que nos dedica un amor santo, que nace desde la absoluta transparencia, que es puro, honesto y completamente generoso.

Jesús es Vencedor (el poder de su resurrección)

¡CRISTO HA RESUCITADO! “Todo tiene arreglo menos la muerte”, decimos. Por eso impresiona tanto la visión de un cadáver, porque tiene el sello de lo definitivo, de lo irreversible. Pero DIOS ES VICTORIOSO. Y la suprema manifestación de ese poder vencedor, victorioso en la resurrección de Jesús. Los cristianos declaramos: “Cristo ha resucitado” (1ªCor.15:17,20) Esta es la verdad central del Evangelio, una verdad de todo o nada. “Si Cristo no resucitó, nuestra fe es vana [inútil-NTV]” (1ªCor.15,17).

DE PROFUNDIS – Salmo 130

El pecado no confesado y no rechazado, arruina nuestra relación con el Padre. Digamos como Eliú: “Enséñame tú lo que yo no veo; si hice mal, no lo haré más.”