Este artículo explora cómo enfocar nuestras vidas en las prioridades de Dios para el año 2025. Inspirado en Juan 4:31-38, se destacan tres áreas clave: propósito, cosecha y recompensa. Se profundiza en el propósito de Jesús como salvador del mundo, ofreciendo perdón y liberación del pecado. Se nos insta a ver el mundo con ojos de fe, reconociendo la cosecha espiritual invisible y la necesidad de predicar el evangelio. También se aborda la recompensa eterna que aguarda a quienes participan en la misión de Dios, invitándonos a reflexionar sobre nuestras prioridades y a buscar un enfoque que refleje el corazón de Dios. Se nos anima a vivir un estilo de vida que priorice la salvación del mundo y a no conformarnos con recompensas temporales.
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