DEJANDO A UN LADO LA TRADICIÓN, Y RESCATANDO EL SIGNIFICADO DE LASEMANA SANTA

¿Tú también sientes que la Semana Santa cada vez te dice menos?
DEJANDO A UN LADO LA TRADICIÓN, Y RESCATANDO EL SIGNIFICADO DE LA
SEMANA SANTA


Según la revista Forbes, se estima que alrededor del 70% de los españoles viajará esta Semana Santa 2026. Y es que, este tiempo de vacaciones resulta para algunas personas un bálsamo reparador en mitad de un semestre cargado de trabajo, estrés y agotamiento mental. Para muchos, la Semana Santa es un tiempo cultural o incluso turístico, donde las calles y las agendas se llenan con procesiones, tradiciones y encuentros familiares… Pero, ¿Y si este tiempo significa algo más que unas simples vacaciones? ¿Y sí tiene un significado que va mucho más allá y que representa el centro de la fe?


Hoy viernes 3 de abril, es Viernes Santo, y un día como hoy donde los restaurantes se encuentran llenos de comensales, las reservas de hoteles al completo y los centros comerciales cargados de gente, el hijo de Dios fue crucificado. Es irónico que esta misma noche disfrutemos de nuestras merecidas vacaciones, y al mismo tiempo recordemos que durante 3 días Jesús estaría muerto y su cuerpo dentro de aquel sepulcro. Tal vez hubo épocas menos contradictorias. Mi madre todavía recuerda aquellos años donde los comercios cerraban en Viernes Santo, la ciudad se apagaba y la gente se sumía en el silencio. Desde luego si hay un día en el que este mundo calló en la más absoluta oscuridad y el mutismo, fue sin duda cuando Jesús, entregando su vida por una humanidad rota y separada de Dios, asumió el castigo por nuestros pecados y murió en aquella cruz. ¡Qué gran oscuridad sumió la tierra aquel día!

Esta Semana Santa, vamos a tratar de encontrar un equilibrio entre un tiempo de parón y descanso en nuestras apretadas agendas, y el acercamiento y celebración a la que es sin duda la fiesta cristiana alrededor de la cual nuestra fe cobra sentido. Dejando a un lado las costumbres que con los siglos el ser humano ha ido incorporando a esta fecha, vamos a volver a las raíces: el plan de Dios, el cual se fue revelando desde el mismo Antiguo Testamento.


Ya en el Antiguo Testamento encontramos como Dios establece para el pueblo de Israel una serie de fiestas. Todas ellas responden, no a un caprichoso azar, sino que tienen un propósito profundo. No eran simples celebraciones sino recordatorios de la intervención de Dios. Eran señales de algo mayor. Así lo vemos con la Pascua, donde el pueblo de Israel recordaba y conmemoraba la liberación de Egipto. Se derramaba la sangre de un cordero sin defecto alguno. ¿Qué recordaba aquella sangre? ¿Cuál era su significado a futuro? Aquella sangre protegía al pueblo y marcaba el inicio de una nueva vida en libertad. No solo era un hecho histórico sino también profético. Este cordero pascual apuntaba a un sacrificio perfecto y definitivo. Cada fiesta instaurada por Dios para su pueblo lo preparaba para comprender lo que habría de venir.


En el nuevo testamento encontramos el cumplimiento de todo esto en Jesucristo. Del mismo modo que otras fiestas hablaban de una vida apartada del pecado y de la fidelidad de Dios, la pascua habla del triunfo de Jesús sobre la muerte. Él es el verdadero Cordero de Dios, cuya muerte en la cruz no solo cubre el pecado, sino que lo quita. Dentro de un plan divino formado desde el principio de los tiempos, su sacrificio no puede ser entendido como algo meramente causal. Porque de nuevo, no creemos en el azar ni en un Dios sentado esperando a verse sorprendido por los acontecimientos. Dios había escrito un plan de salvación para la humanidad y había provisto de un cordero sin mancha. El Viernes Santo nos recuerda su entrega: Jesús murió como un cordero sin mancha para rescatarme de mi pecado, para rescatar a una humanidad muerta en pecado y darla vida.


Pero Jesús no solo murió, sino que al tercer día resucitó, ofreciendo una nueva vida a todos los que creen. Si todavía sientes que esta Semana Santa habías olvidado el verdadero significado de estas fechas, no te preocupes porque afortunadamente no terminó aquel viernes esta historia. ¡Jesús resucitó! El Domingo de Resurrección proclama la victoria sobre el pecado y la muerte.


Esta Semana Santa es una oportunidad para detenernos a reflexionar sobre esto y dejar que el sacrificio de Cristo, su muerte y su resurrección transforme nuestra vida hoy. Dejar a un lado la tradición, y permitir que esta Semana Santa sea un verdadero cambio en nuestra vida.


Verónica Martínez.


No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno, tan temido
para dejar por ello de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme el ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo yo te amara
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No tienes que me dar porque te quiera
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Anónimo del s. XVI