Dedicado a todas esas mujeres maravillosas que han formado parte de nuestra vida, dejando una huella imborrable en nuestros corazones. A aquellas que, con sus enseñanzas y ejemplo, nos han mostrado el amor de Dios en medio de sus aciertos y desafíos, con sus sonrisas y también con sus lágrimas. Mujeres valientes que han aceptado sus pruebas, apoyándose en la fe y sin dudar del amor inmensurable de Jesucristo. Gracias a todas por existir y ser bendición con su fortaleza y sabiduría.
Para todas las que han estado en los mejores y peores momentos, las que ya no están pero dejaron un legado de fe, las que están lejos pero con una simple llamada nos llenan de alegría, y las que con amor corrigen, instruyen y abrazan con ternura. Para ti, que creíste haberlo perdido todo cuando la tristeza golpeó tu corazón, que buscaste ayuda sin encontrar solución, hasta que confiaste en Dios y te aferraste a Él. Para ti, que sentías un vacío interior que nada podía llenar, hasta que la palabra de Dios abrazó tu corazón y te llenó de paz.
Para ti, que dudabas cómo acercarte a Dios y buscaste en muchas direcciones hasta que conociste la verdad y fuiste libre para siempre. Para ti, que perdiste las ganas de luchar y te sentiste sola, aun rodeada de personas, pero hoy sabes que el amor del Señor nunca falla. Para ti, que en medio de la adversidad volviste a levantarte, te aferraste a Cristo, secaste tus lágrimas y comenzaste un nuevo camino, creyendo y cambiando. Porque Jesús ha transformado nuestro lamento en baile y nos ha dado libertad.
"Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres." (Juan 8:36)
Sin embargo, son muchas las creencias sobre lo que es realmente la libertad. La Real Academia Española la define como la facultad de obrar según la voluntad propia y el estado de quien no es esclavo. Nosotras somos libres porque Cristo nos dio libertad para amar, soñar, creer, bailar, reír, llorar, cantar, adorar, dar, servir y ayudar, mostrando amor a todos sin distinción, porque Dios ama la justicia.
Es importante rodearnos de mujeres que nos ayuden a crecer emocional, profesional y espiritualmente, para permanecer firmes en Cristo. Mujeres que guardan sus corazones de la codicia y la avaricia, que buscan la paz y cuidan de sus familias y comunidades con amor y entrega.
Mujeres agradecidas, que se visten de fortaleza y dignidad, y confían en que su recompensa viene del Padre Celestial, en quien no hay cambio ni sombra de variación. Mujeres de decisiones sabias, porque
"El principio de la sabiduría es el temor del Señor" (Proverbios 9:10)
No tengas miedo de acercarte a tu Creador, Él te ama y te está llamando con sus brazos abiertos para sanar tu corazón herido y entregarte una nueva vida llena de bendición. Si hay vida antes de morir, y la puedes descubrir en Él.
"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo." (Apocalipsis 3:20)
La iglesia es su pueblo y su luz en el mundo. En ella encontramos comunidad, apoyo y verdad. Su amor nos ha liberado de la amargura, la ira, la tristeza y el temor. Ya no somos esclavas de estas emociones, sino mujeres libres para adorarle en espíritu y en verdad. No somos perfectas, pero sabemos que Dios es fiel y sus promesas se cumplen.
"A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien." (Romanos 8:28)
Busca a Dios con un corazón sincero y anhela su sabiduría. No permitas que el miedo te paralice; confía en Él y verás el propósito para el cual fuiste llamada.
No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te fortalezco; siempre te ayudaré; siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia." (Isaías 41:10)
Gracias, amado Dios, por conocernos, amarnos y sostenernos en todo momento. Gracias porque nos creaste y conoces lo más íntimo de nuestro ser. Gracias por tu soberanía, que nos capacita para comprender que tus planes siempre son mejores que los nuestros. Gracias por tu gracia abundante, que nos fortalece en nuestra debilidad.
Hoy, con corazones agradecidos, te damos gloria y honra en el nombre de Jesús. Amén.
Sulimar Blanco.
