Una vida en obedecer a Dios y disfrutar de su compañerismo (Parte 1)

Escuchando la sabiduría del Predicador

¿Para qué vivimos?

¿Te lo has preguntado alguna vez?
A veces, la vida se siente como una rueda sin freno :
🏃‍♀️ Vas al colegio o a la universidad, haces tareas, te estresas por los exámenes…
🧑‍💼 Trabajas horas y horas, pagas cuentas, tratas de llevar el ritmo…
👩‍👧 Cuidas de la familia, haces compras, limpias, cocinas, y aun así te acuestas agotada…
Y cuando todo se detiene por un momento, en el silencio, llega la pregunta:
¿De verdad todo esto tiene sentido? ¿Esto es todo lo que hay?

No estás solo. Esa misma pregunta se la hizo un hombre sabio hace más de dos mil años, y dejó sus pensamientos en un libro que aún habla a nuestro corazón: Eclesiastés.

¿Quién era el Predicador?

El autor de Eclesiastés se presenta como “el Predicador” (en hebreo: Qohelet). Eclesiastés 1:1 dice: “Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén” (NBLA). fue el rey Salomón, conocido por su sabiduría y riqueza.
Salomón no escribió desde la teoría. Él lo tuvo todo: dinero, fama, inteligencia, poder, placer. Podríamos decir que “la rompió en todo”.
Y sin embargo, después de haberlo vivido todo, concluye con una frase contundente:

“Vanidad de vanidades —dijo el Predicador— todo es vanidad” (Eclesiastés 1:2, NBLA).

La palabra “vanidad” no se refiere al ego o a ser presumido. En hebreo, la palabra original (hebel) significa algo como “humo”, “vapor” o “neblina”.
Es decir, la vida es breve, escapa de nuestras manos, y muchas veces no tiene sentido si la vivimos sin Dios.


Vivir “debajo del sol” 🌞

Una expresión que se repite a lo largo del libro es “debajo del sol”. Es la manera del Predicador de hablar de la vida desde una perspectiva sin Dios, solo mirando lo que ocurre aquí, en la tierra.
Y cuando lo hace, nota algo:

  • Las personas trabajan sin parar, pero nunca están satisfechas.
  • Algunos acumulan dinero, pero no tienen con quién compartirlo.
  • Otros tienen fama, pero están vacíos por dentro.
  • Los jóvenes quieren crecer rápido y los adultos quieren volver atrás.
  • Y al final, todos mueren, ricos o pobres, sabios o necios.

Podríamos ponerlo en palabras de hoy:

  • Haces un esfuerzo enorme por conseguir seguidores en redes, pero ¿de verdad eso te llena?
  • Sacas un título universitario, pero al mes ya estás buscando “algo más”.
  • Tienes pareja, hijos, una casa… pero por dentro hay un silencio que nada logra llenar.

El Predicador no está deprimido, está despertando. Nos dice:
“¡Alerta! Si vivís solo para vos mismo, buscando llenar el vacío con cosas, te vas a quedar vacío igual”.


¿Entonces… qué sentido tiene todo esto?

A pesar de lo que parece, Eclesiastés no es un libro triste. Es un libro honesto, que primero nos muestra el vacío, para que podamos ver mejor lo que realmente vale la pena.
El Predicador no dice “nada sirve”, sino que nada tiene verdadero sentido sin Dios.
Y cuando Dios está presente, las cosas simples de la vida se transforman en tesoros:

🍽 Comer una comida casera
👨‍👩‍👧‍👦 Compartir tiempo con la familia
🎧 Escuchar música y agradecer
🏫 Hacer tu trabajo con excelencia
🙋‍♂️ Reír con amigos

“Sé que no hay nada mejor para ellos que alegrarse y hacer el bien en su vida. Además, que todo hombre coma y beba y vea lo bueno en todo su trabajo. Esto es un don de Dios” (Eclesiastés 3:12-13, NBLA).

Cuando vemos la vida como un regalo de Dios, incluso lo cotidiano se vuelve especial.
Dios no quiere que vivamos frustrados, sino con propósito.
Y ese propósito empieza cuando obedecemos su voz y aprendemos a disfrutar de su compañía cada día.


Un mensaje para todos

💬 Si sos adolescente y estás buscando tu identidad…
🧑‍🎓 Si eres joven y estás tratando de entender qué camino seguir…
👩‍🦰 Si eres mujer y sentís el peso de las exigencias diarias…
👨‍🔧 Si eres hombre y sentís que nada alcanza…
👴 Si eres mayor y pensáis en lo rápido que pasa el tiempo…

Este mensaje es para vos.
Dios te invita a levantar la mirada y descubrir que la vida no es solo lo que vemos debajo del sol. Hay más.
Y ese “más” empieza cuando te acercáis a Él, lo escucháis y confías.


📌 En la segunda parte vamos a descubrir cómo se ve, en lo concreto, ese camino de obedecer a Dios y disfrutar de su compañía.
No es religión vacía ni reglas pesadas. Es una forma de vivir con paz, sentido y libertad.


¿Queréis que te avise cuando esté la segunda parte? ¿Te gustaría compartir esto con alguien? ¡Podéis hacerlo! Tal vez alguien más también necesita escuchar esta verdad

Paola Pinillos

Obedecer a Dios