Por qué

Porque son muchas las personas que acuden a nuestra iglesia en busca de ayuda para su inserción laboral y su lucha por la supervivencia. Nuestros programas y actividades están dirigidas a aquellas personas de nuestro entorno más próximo que viven precariamente: jubilados y pensionistas que tienen ingresos mínimos; enfermos incapacitados laboralmente y disminuidos físicos cuyos salarios son insuficientes para cubrir las necesidades básicas; mujeres solas con cargas familiares y con gran vulnerabilidad económica; inmigrantes; exdrogadictos en procesos de rehabilitación. En definitiva, colectivos en riesgo de exclusión social.

Porque como cristianos creemos que somos responsables de contribuir, con los medios a nuestro a alcance, a satisfacer sus necesidades materiales y facilitar su integración social en reconocimiento a su dignidad humana.

Porque, con un profundo respeto por valores como la justicia, la solidaridad, la libertad y la igualdad, estamos comprometidos y convencidos de que la situación de las personas necesitadas puede mejorar.

 

 

Como el Padre me envió, así yo os envío (Juan 20:21)

 

 

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